23 nov 2009

La edad.

Foto tomada el 1997-98 aprox.


Cuando eres un niño, tienes miedo, estás tan asustado de todo lo que te rodea... Y ni siquiera te das cuenta de ello.
Cuando eres un joven, sólo quieres salir ahí fuera, y conquistar el mundo por ti mismo.
Y entonces, cuando te haces mayor, ves que el mundo es demasiado grande como para hacerte con él tú solo. Entonces es cuando encuentras a buenos amigos que te ayudarán; pero sólo, por que ellos también quieren hacerlo suyo.

10 nov 2009

Reality Show.

Había una vez un hombre que hablaba poco. Era frío, racional en exceso, insensible e impersonal. No se merecía nada, no merecía que nadie le quisiera, pero aún así... Adela lo amaba.
Se conocieron en el trabajo, un empleo sencillo en una oficina. Pura burocrácia. Aún no sé por qué, pero desde el primer momento, ella no le quitó los ojos de encima. Y yo, como siempre, atento a las historias que se desarrollan a mi alrededor, seguía sus movimientos, expectante, esperando el próximo día laborable como quien espera con ánsias el siguiente capítulo de la telenovela.
Adela, una secretaria, suspiraba por el jefe de servicios informáticos, un hombre arrogante y seco, que nadie soportaba. Nadie menos ella, por supuesto. Día tras día, contemplaba las tentativas de Adela para acercarse a su amado, todas en vano. Era desolador ver como la chica se iba marchitando ante los maravillados ojos de la otra gente de la oficina, que, a diferencia de mí, no aprecia los detalles. Poco observadores, por que, francamente, salta a la vista.
Finalmente, tomó una dura decisión: dejaría el trabajo, por que, como ella misma decía con sonrisa triste, "la estaba matando lentamente". El supervisor aceptó con lástima su dimisión, y ella volvió al cabo de unos días para recoger sus cosas. Una vez metidas todas dentro de una caja de cartón, se acercó pesarosa al objeto de su amor y desgracia, y se despidió con timidez. Nunca olvidaré la despedida de aquel hombre:
-Ya era hora de que lo hicieras. Estabas demasiado distraída, y ya eres suficiente mayorcita como para saber que en el trabajo se viene a trabajar, no a hacer manitas. -ni la miró. Ella suspiró, y se marchó para no volver más.
Realmente, pocos guionistas habrían podido siquiera pensar una mejor frase para el final de una serie.

26 oct 2009

Muy bien. Un placer...

Si Adelina se fuera con otro, yo... No sé qué haría. Me volvería loco. Porque ella ha sido la primera persona que me ha querido tal y como soy, conociéndome en profundidad, con todas mis facetas, y respetándolas y amándome en mi totalidad.
Ella, cuando me respondió con un "y yo a ti", hará cosa de seis meses, cuando me dijo que sí con una sonrisa de felicidad en los labios, cuando me cambió la vida, me hizo sentir tan especial, tan digno... Suficiente como para que una chica tan perfecta como es a mis ojos mi Adelina se fijara en mí. Por eso, cambié mucho en cuanto a personalidad, y físico. No quería decepcionarla. Dejé de ser tan tímido, me gané algunos amigos, salía más de casa... Conseguí que la gente me apreciara, gracias a ella.También, para ser merecedor de ella, procuré mejorar físicamente (cosa que ella ni notó; dice que eso no le importa... ¡qué maravillosa es!).
El caso es que, gracias a ella, a mi Adelina, mejoré como persona, extendí mis alas, y conseguí salir del pozo de autodestrucción en el que estaba sumido. Ella es mi vida, mi luz, mi todo. Y si se fuera con otro, yo vería que en realidad, no soy especial, y probablemente volvería a caer en el pozo.
Pero eso de momento no ha pasado, así que seguiré viviendo en mi burbuja mientras puedo, queriéndola, sintiéndome querido, y pensando que soy especial.

5 oct 2009

Felicidad.

"Esto es una carta para mostrar mi felicidad al mundo. Sí, suena totalmente egocéntrico, pensando en la cantidad de gente que está tirándose de los pelos contínuamente por su depresión, pero llevo tanto tiempo preocupándome de los demás que ya ha llegado la hora de que me ocupe de lo que me pasa a mí.
Y es que, por fin, a base de obviar lo malo, de ignorarlo, este se ha cansado de atormentarme, y me ha dejado dormir tranquila del todo al fin.
¡Tantas cosas han pasado...! Le tengo a él, a ellas, a todos. Les quiero, y más curioso aún, me quieren a mí. Es una sensación tan rara... ¡Tan espléndida! Pero también algo asfixiante.
Y es por que sé que todo lo bueno acaba, y que en nada, mi dorado mundo de felicidad atraerá la desdicha y se desmoronará.
Es como el castillo de ese mitológico rey vikingo: una dorada mansión, donde se servían grandes festines, donde los bufones alegraban la corte de tal manera, que toda la família del rey y los invitados también vivían en un estado de felicidad radiante que parecía imposible. Algo que brilla tanto, no puede esperar no ser visto por la desgracia.
O como dijo un poeta británico, "nothing gold can stay" ("nada dorado puede durar", en castellano, aunque suena mucho más bárbaro en inglés, como de costumbre).
Aún así, como dijo el bardo que cantaba las gestas del rey vikingo, y que daba consejos basándose en esa historia, no aprovechar esa dicha mientras dura sería un crimen terrible. Así que hagamos caso al escaldo, y aprovechemos la alegría, esperando a que se acabe.
Y es que la felicidad es algo tan efímero, tan frágil... aún más que las cenizas resultantes de quemar las plumas de una grácil ave.
[...]"

8 sept 2009

Ya no es miedo. Ahora, es terror.

Qué miedo tengo... Estoy muerta de miedo. Raro, ¿verdad? Que alguien como tú, que cuando está cerca me inspira nada más que cariño y seguridad, me aterre de esta manera cuando está lejos de mí.
Tengo tanto miedo por... por... Calmémonos, tratemos de poner los pensamientos en orden. Pero este miedo irracional me impide pensar, mierda ya. Aver, aver. ¿Qué pasa? ¿Por qué este nerviosismo? La respuesta parece obvia, me la gritan todos los poros de mi piel. "No queremos que te hagan daño", me chillan, mientras se me pone la piel de gallina.
"¿Daño? ¿Por qué deberían hacerme daño?", me pregunto yo, algo confusa aún. Pero ea, ya tengo una pista, y eso me tranquiliza.
Vale, ahora que mi respiración se va calmando, mi cerebro va emergiendo de la neblina, dispuesto a ayudarme a pensar. Daño...
Sólo se me ocurre una persona que tenga en sus manos el poder de hacerme daño. Él. Sí, él, él tiene ese poder, al tenerme pillada como una tonta. Ajá, sí, es eso... Sólo imaginármelo diciendo algo como "ya no te quiero" se me rompe el alma. Pero...
No puedo hacer nada para evitar que eso pase, ¿verdad?
Me he metido a ciegas en una cueva oscura plagada de trampas, cogida de su mano, y donde sólo él tiene la linterna. Lo cual me deja sólo con la opción de confiar ciegamente en él.
Debo confiar en que no me hará daño, y varias personas me han asegurado que en mi caso eso será infalible, pues él desea fervientemente que yo me entregue de esa manera. ¿Sabré hacerlo? Espero que sí. Por que otra cosa que tampoco podría soportar mi corazón sería hacerle daño a él.
En fin. En caso de que él me hiciera daño... Sobreviviría, ¿no? Soy fuerte, o almenos lo he sido toda mi vida. Solución al tema: Si me hieren, me pondré una tirita.
Si le hiero yo a él... rezaré para que alguien le enseñe a ponérsela.