17 abr. 2012

Grandes placeres #2

Foto tomada el 20/08/2009.




Abrir un buen libro, oír cómo crujen sus hojas, aspirar el olor de la tinta, pasar las páginas y sentir el suave tacto del papel en las yemas de los dedos, sintiendo así la firme voluntad de alguien, no, de más de un alguien, de todo un colectivo, de hacerte llegar un mensaje.
Devorar página tras página, dejarte llevar por las letras, desplazándote cada vez más a medida que lees hacia ese inevitable destino que el autor guarda para ti y que ha tejido con sus palabras. Ese mundo imaginario que es, al mismo tiempo, idéntico para todos, pues todos leemos las mismas palabras impresas, pero por otro lado, único para cada uno, pues cada lector lo reconstruye mentalmente para sí usando su propia imaginación.