5 jul. 2012

Luminosa.


Foto tomada el 24/06/2012.


Así era. Así la veía yo, al menos, esa última vez que la vi, en el prado de flores, por aquel entonces yermo, con su vestido blanco y su melena de rizos casi rubios ondeando al son de la brisa de verano.
Su sonrisa de niña. Sus ojos azules como el cielo de agosto. Su voz aguda y risueña como la de algún extraño pájaro tropical. Luminosa. Toda ella.
Dijo algo que no escuché, y se agachó a coger unas florecillas. Pequeñas, frágiles, blancas. Como ella. Cerró sus grandes ojos azules y al abrirlos de nuevo se quedó mirando al cielo, acariciando las pequeñas flores blancas con suavidad con sus pequeñas manitas.
-Mañana me voy. Lo sabes. -no era una pregunta. Era una afirmación, que esperaba ser ratificada, o que tal vez deseaba ser negada. Bajé la cabeza, formando un raro contraste: ella miraba hacia arriba y yo hacia abajo. No dije nada.
Así pasaron unos minutos. Nadie dijo nada. De repente ella alzó los brazos, sonriendo levemente, sus ojos grandes y redondos mirando al cielo en busca de algo mejor.
Daba la impresión de que iba a alzar el vuelo en cualquier momento, su vestido blanco de algodón fino y sus cabellos claros ondeando al viento, escapando lejos de esa realidad que no la convencía, escapando de mí, escapando de todo. Siendo libre.
Como un pájaro grácil, delgado y huesudo pero de plumaje suave, blando y blanco,
Así era ella.
Luminosa, brillante, blanca como un cisne.

17 abr. 2012

Grandes placeres #2

Foto tomada el 20/08/2009.




Abrir un buen libro, oír cómo crujen sus hojas, aspirar el olor de la tinta, pasar las páginas y sentir el suave tacto del papel en las yemas de los dedos, sintiendo así la firme voluntad de alguien, no, de más de un alguien, de todo un colectivo, de hacerte llegar un mensaje.
Devorar página tras página, dejarte llevar por las letras, desplazándote cada vez más a medida que lees hacia ese inevitable destino que el autor guarda para ti y que ha tejido con sus palabras. Ese mundo imaginario que es, al mismo tiempo, idéntico para todos, pues todos leemos las mismas palabras impresas, pero por otro lado, único para cada uno, pues cada lector lo reconstruye mentalmente para sí usando su propia imaginación.

17 feb. 2012

Nadienadienadie

Foto tomada el 31/01/2012.


Shhh. No hagas ni un sonido. Sí, estoy aquí. Sí, nadie más, sólo tú, lo sabes. Sí, sé que en realidad no puedes verme. Nadie puede. Pero aún así quiero que lo sepas.
Porque incluso aunque no puedas verme, siempre estoy ahí. Mira, ahora mismo, en estos momentos, estoy tocando tu espalda.
No, no tengas miedo. ¡Y por favor, no hagas ruido!
¿...O acaso quieres que alguien más descubra nuestro pequeño secreto? Porque yo no quiero que eso pase.
Quiero que sea sólo nuestro.
Como ese beso que compartimos en una cálida tarde de abril que tú ya no recuerdas.

27 ene. 2012

Grandes placeres #1

Foto tomada el 31/12/2011


Escuchar una obra maestra, y sentir como las notas fluyen por tus venas, formando parte de tu ser, llenándote, inundándote por completo.

5 ene. 2012

Mil y una señales.


Foto tomada el 20/11/2009.



Hay muchas formas de amar, pero te diré una cosa. Yo quiero que cuando ame a alguien de verdad no me queden dudas. Porque habrá mil y una señales: Su pelo olerá bien, igual que su piel. Es más, sólo querré respirar ese aroma. Buscaré como una estúpida su atención, sea poniéndome la ropa que algún día haya insinuado que le gustaba cómo me sentaba, o simplemente pidiéndole su opinión a cualquier decisión, por nimia que sea, que tenga que tomar en mi simple existencia. Necesitaré el suave sonido de su respiración y los casi imperceptibles latidos de su gran corazón contra mí para poder conciliar el sueño. Le miraré a los ojos y me quedaré embobada mirándolos, sumergiéndome en su profundidad. Sonreiré como una boba a cada palabra que me dedique, y probablemente, su voz despierte en mí ganas de escucharle hablar durante horas en un soliloquio. La sola visión de su rostro me dará instintos protectores y de adoración, querré hacer cualquier cosa con tal de hacer su existencia más cómoda, aunque sea sólo un poco más.
Y, sobretodo, no podré imaginarme la vida sin él. Y no podré estar sin él a mi lado ni un solo segundo, pues ese tiempo en que esté lejos, se me comerá el alma como sólo el tiempo es capaz de devorar las cosas etéreas.

1 ene. 2012

Esa sonrisa de idiota.

Foto tomada el 11/04/2011.



-Quién me lo iba a decir, en el fondo soy una romántica.
-Todos lo somos en cierta medida, aunque a veces haga falta un determinado empujón para descubrir esa faceta de uno mismo.
-Pues sí, yo me he vuelto así. Antes era una cínica que no creía en nada.
-Yo también. Era de esos que a la mínima cursilería ponía cara de asco. Pero creo que tú y yo nos hemos transformado el uno al otro.
-Aún no estoy segura de si eso es algo bueno o malo.
-Yo creo que bueno. Hemos descubierto una faceta nueva de nosotros mismos.
-Si tú crees que es bueno, entonces está bien.
-Y si fuera malo, me daría igual. Soy completamente adicto a la sonrisa que aparece cuando te digo algo bonito.
-...Lo has vuelto a hacer. Deja de hacer que aparezca.