5 abr. 2010

Diez puñeteros días.

Ya está. Ya pasó. De los mejores diez puñeteros días de mi vida. No, no fui a ningún lugar exótico, sinó que me quedé en casa. No, no hice nada fuera de lo especial, sinó que fui a comer por ahí, a pasear a la ciudad, a comprar libros, a hacer fotos, a los recreativos, a montar en bici, y en varias ocasiones a ninguna parte, sólo me quedé mirando la tele en casa. Pero eso sí, acurrucada contigo y con tu mano acariciándome el pelo. Vienen ganas de ronronear sólo de pensarlo. Ya pasó. De los diez puñeteros días más cortos de mi vida, y eso que una de esas noches no la malgastamos durmiendo...
...Cómo se echa de menos a alguien y cómo me acostumbro a la presencia de la gente... Demasiado, porque luego duele. Un pedacito de mi... se llamaba corazón, ¿no? duele. Con poca intensidad, pero muy continuadamente.
Lo único que me alivia de eso es que significa que te quiero.

2 comentarios:

  1. Que manera tan soberbia de describir la belleza en las cosas simples de la vida. Da gusto leer estas cosas porque me recuerdan que dentro del pecho late un corazoncito.
    Gracias por compartirlo.
    Besitos.

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  2. Tenía que sacar algo de ese pequeño dolor punzante afuera, a ver si así se liberaba la presión que me oprime el pecho.
    No, gracias a ti por leer.

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