25 abr. 2009

Miedo.

Me quieres. Al menos, eso es lo que me juras y perjuras; lo que me repites hasta la saciedad con palabras tiernas que me emocionan; lo que me dices cada noche antes de irnos a dormir y en cuanto me ves.
Lo reconozco. Yo también te quiero. ¿Cómo no quererte? Una persona que me ofrece un amor incondicional, sin fijarse en mis defectos más obvios, que lo son, y que exalta mis virtudes, como si de un pedestal en el que colocarme se tratara, que me lo repite en todo momento para que no sienta en ningún momento que no es verdad, que aguanta cada noche largas explicaciones de mis problemas y pensamientos más absurdos... Si lo pienso, hay más gente que me trata así, como tú haces, pero aún así, ninguno de ellos ha conseguido arraigar dentro de mí con la misma fuerza que tú. Tú estás aquí, agarrado como un cepo, y dudo que te sueltes en mucho tiempo.
Aún así, este sentimiento, que no había tenido la experiencia de sentir nunca, no es tan negativo como había temido. Lo dicen todas las canciones: dolor, angustia, infelicidad, frustración...
Supongo que soy afortunada. No he pasado por nada de eso, más bien al contrario. Cada día descubro que me gusta más nuestra relación, que confiamos más el uno en el otro, que estamos más unidos... Y creo que eso es lo que más me asusta. Me resulta desconocido. Nunca antes había compartido mi vida con nadie de esta manera, y tengo miedo de no hacerlo lo suficiente, o de pasarme, y darte demasiado del peso que yo tengo que arrastrar, olvidando que tú, como todo el mundo, tienes tu propio peso que llevar.
Aún así, ¿por qué me asusta tanto que me quieras? Y si es eso lo que me asusta, entonces, ¿por qué me asusta que no me quieras también?
O mejor dicho: ¿Por qué temo y a la vez deseo tanto el momento en que podamos vernos, estar solos, hablar claro? Una vocecita dentro de mi me lo dice. “Tienes miedo a que se desencante, a que te deje de querer, a que te haga daño. ...O tal vez, a lo que tienes miedo es justamente a que eso te pase a ti”.
Tiene razón. Nunca he querido a nadie así, nunca me han querido de esta manera. Soy una torpe. ¿Cómo sé que voy a hacerlo bien?

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