5 ene. 2012

Mil y una señales.


Foto tomada el 20/11/2009.



Hay muchas formas de amar, pero te diré una cosa. Yo quiero que cuando ame a alguien de verdad no me queden dudas. Porque habrá mil y una señales: Su pelo olerá bien, igual que su piel. Es más, sólo querré respirar ese aroma. Buscaré como una estúpida su atención, sea poniéndome la ropa que algún día haya insinuado que le gustaba cómo me sentaba, o simplemente pidiéndole su opinión a cualquier decisión, por nimia que sea, que tenga que tomar en mi simple existencia. Necesitaré el suave sonido de su respiración y los casi imperceptibles latidos de su gran corazón contra mí para poder conciliar el sueño. Le miraré a los ojos y me quedaré embobada mirándolos, sumergiéndome en su profundidad. Sonreiré como una boba a cada palabra que me dedique, y probablemente, su voz despierte en mí ganas de escucharle hablar durante horas en un soliloquio. La sola visión de su rostro me dará instintos protectores y de adoración, querré hacer cualquier cosa con tal de hacer su existencia más cómoda, aunque sea sólo un poco más.
Y, sobretodo, no podré imaginarme la vida sin él. Y no podré estar sin él a mi lado ni un solo segundo, pues ese tiempo en que esté lejos, se me comerá el alma como sólo el tiempo es capaz de devorar las cosas etéreas.

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